El terrorismo es un fenómeno con el que los españoles han convivido durante largos años de forma casi continua y que aún hoy en día nos amenaza. En el pasado fue la banda terrorista ETA la que suponía la mayor amenaza y hoy en día son los grupos de inspiración yihadista. La amenaza cambia y el Código Penal se tiene que adaptar a ella. Por eso, y ya que hoy es el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, queremos explicarte algunos detalles sobre su regulación en el Código Penal.
El delito de terrorismo en el Código Penal
Queremos responder en esta publicación a tres preguntas muy básicas para que cuando termines de leerla sepas algo más sobre las particularidades de el delito de terrorismo en el Código Penal.
- ¿Qué es terrorismo según el Código Penal? A esta pregunta responde el art. 573 con una lista de delitos como aquellos contra la vida y la integridad física o la libertad, entre otros, que busquen:
- Subvertir el orden constitucional.
- Alterar gravemente la paz pública.
- Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional.
- Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella.
- ¿Cuál es la pena máxima a la que puede ser condenado un acusado de terrorismo? En ciertos casos como la condena por dos o más delitos de terrorismo y siempre que uno de ellos al menos conlleve una pena de más de 20 años la pena máxima puede ser de 40 años.
- ¿Prescriben los delitos de terrorismo? No siempre que hayan causado la muerte de una persona. Esto se encuentra recogido en el art. 131.3 y la situación en este artículo y apartado de la no prescripción de estos delitos en el caso ya dicho no es baladí. Se localiza en el Código Penal junto a la no prescripción de los delitos de lesa humanidad, genocidio y contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado.
Como ves el Código Penal reserva para este tipo de delitos algunas de las penas más graves. Esto es fruto de la dilatada historia de España en este aspecto, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Esto ha hecho que las penas se fueran endureciendo cada vez más como forma de responder a un fenómeno que parece que no tiene fin.


